viernes, 12 de agosto de 2016

OPINOMETRO

MAL PULSO, O MAL OLFATO.


 Es necesario en este momento convulso de toma de decisiones rumorar algunos aspectos que considero fueron un mal pulso o un mal olfato a la hora de precisar una posición política o el surgir como el ave fénix como movimiento o como partido que cautive la gran mayoría de electores y que me lleve a buen puerto.  Lo primer que he de decir es que se debe enseñar o mostrar al ciudadano primario  la idea, la ideología y la plataforma política que debe tener una agrupación roja, amarilla, verde, morada, o naranja. Cualquier color da igual, pero lo que no es igual es ese mapa a seguir, esa ruta que nos llevará al tesoro. Los programas de gobierno no se presentan si no son confeccionados por lo que se cree se va luchar.   Ningún partido político en especial, o mejor, ningún político en particular dejan de mencionar su programa de gobierno, programa que hacen en su escritorio o en caso contrario a especialistas en  marketing político (el de cumplirlo en el poder ya es otro cuento).  Lo  que  debe plantearse al interior de un nuevo partido dirigido por su líder principal son los tiempos de acceso al poder; corto, mediano o largo plazo; lo segundo, el ambiente de la calle.   Dependiendo del aroma que va soltando la calle, ésta se va convirtiendo en termómetro de lo que se mueve o se fragua en el  centro de la política;  o dicho de otra forma, del ambiente tenso que va dejando el desgaste del poder se puede construir alternativas.  En la arena política lo normal es hacer leña del árbol caído. Ese olorizco a podredumbre, a corrupción y a prepotencia es un nicho perfecto para presentar propuestas que calen dentro del tejido social y en sí, en el pueblo.
Lo que hay que tener cuidado es en las propuestas, y en la plataforma que se pretenda dar a conocer; como líder no puedo contradecirme, o decir una cosa hoy y mañana otra porque es ahí donde entran al trapo los medios de comunicación que son los que han  defendido por siglos el establecimiento, y claro te rompen en tres pedazos, y se fue al garete tu movimiento, tu alternativa y tu posible partido progresista.  Si mi propuesta es de derechas o  izquierdas tengo que ser claro, el centro no existe, no se encuentran en el mundo partidos de centro. O se es rojo o se es azul, los demás colores son movimientos que van defendiendo causas nobles y justas.
A mi juicio no puede ser que hoy diga que proclamamos una república y al otro día le bese el anillo al Rey. No puede ser que hoy defienda los bancos y la globalización de la economía con sus tratados internacionales y al día siguiente sea socialista apoyando sus tesis.  Y así por el estilo de un lado y del otro tratando de acomodarse a lo que creen podrían arrancar votos como patatas, queriendo con sus propuestas derribar un poder enclaustrado como el moho con vicios y mañas, y con teorías caducas de como sostener el poder a como dé lugar. Y no creo que como veleta de navío pequeño se conquiste el poder.
Lo otro es que si soy de derechas debo buscar los votos en la derecha, no puedo tratar de buscar votos en la izquierda porque no los voy a encontrar, Ídem para la izquierda.  El hecho de atacar una podredumbre apestosa me tiene que dar el margen suficiente para sustituir y que se haga el cambio de generación, de ahí que no puedo  ir a conseguir votos donde no los hay.  La izquierda ataca la corrupción, pero la corrupción de la izquierda no la ataca, y por supuesto como lo vengo diciendo, o se camina por la vereda del bien con propuestas claras y transparentes, o para que atacas, y cuando ataques hay que ser contundente como el hacha. Por eso es que estos movimientos que crecen como la espuma bajan como el coco, terminando de enredar más la cuerda.
El olfato  juega un papel preponderante en el ejercicio de querer asumir poder, y es que si todo huele a mal, es todo. No es que un gato se empiece a podrir por partes y un pedazo huela mejor que otro. Por ello a Albert Rivera le quedo grande asumir las tareas de  recambio de la derecha, se había podido llevar toda la derecha que estaba en la lona como los boxeadores, y prefirió irse a meter en casa ajena, a darle palo a la izquierda; el irse a Venezuela fue una salida en falso saliéndole el tiro por la culata. Sí reviso  a Pablo Iglesias, casi que calcado. Sí  ataca la corrupción como bandera de campaña, y ataca la supuesta izquierda (PSOE) de igual forma y tan convincente como lo venía haciendo, no tenía porque después aparecer como salvador de patrias uniéndose a esa corruptela.  Por eso es que la izquierda está metida en el mismo saco. La gente dice: “son la misma cosa”; y es cierto, no se demuestra que realmente queramos cambiar las cosas.  Ese olor putrefacto de los politiqueros con esa chulería termina en una pereza mental, en un adormecimiento de masas con anestesia al 100% que conlleva a que la gente del rojo y del azul no se desprenda y castigue los antivalores, la politiquería y lo anti ético, continúan en su partido porque al fin y al cabo es mejor quemarse Con agua hirviendo, que quemarse con gasolina, el agua fría calma, la gasolina fría explota.












Por: Alexander Muñoz/Valencia Sp/agosto de 2016

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